3. ATLAS SOSTIENE
Yo asiento con la cabeza sin comprender nada mientras me enrosca un tubo metálico alrededor del cuello, exacto al que lleva él, frío, con una pantallita en la que brillan unos números digitales verdes.
Me dice “ Agárrate fuerte”, y eso hago, rodeo su cintura con mis brazos y pongo mi cabeza en su cuello, sin creerme mucho que podamos salir vivos de allí. Gato huele bien, como a canela ahumada . Si voy a morir, me alegro de que sea oliendo a su piel, piel viva y no a la piel chamuscada de cadáver . Y de pronto, a una velocidad imposible de describir, nos absorbe un agujero que se convierte en un túnel negro y estrecho y es como si un organismo gigante nos estuviese digiriendo, y vamos tan rápido que el viento me cierra los párpados, y me agarro más fuerte, y ya no se oyen los gritos ni el zumbido, sólo el sonido de la velocidad . Gato me tiene cogido por la cintura y me aprieta más, mucho más y su olor a canela ahumada se me mete en los pulmones, se mezcla con mi sangre, me pasa al cerebro, me alivia del mareo que me está empezando a provocar el tornado en el que estamos viajando. Quizás por el olor, puede que por el abrazo, no sé, pero siento en esos momentos una intimidad con Gato extraña y dulce.
No sé decir cuanto tiempo pasa, pero parecen horas tratando de que no se me escape Gato, aprentando tanto que seguro que le hecho daño.
¡¡¡ Bauuuuuummmmmmmmmmmmm !!
Nos paramos en seco al chocar con tierra firme.
Hemos caído brutalmente a un suelo que no puedo ver; de tanta luz que lo ilumina todo, parece que se quemaran hasta los parpados. Diossssssssssss….. Mis músculos entran en un esssssspasmo continuo, con la violencia rítttttttttttmica de las sacudidas de un electrocutatatatatatatatado, los huesos me duellllllllllllen como si no me quedara ni uno entero, los dientes me castañean salvajejejejejejejejejees
( tactactactactactactactac), tanto que no me dejan ni tomar aire y apenas puedo abrir los ojos de tanta luz que me rororororororodea .No siento cerca a Gato, lo pepepepeperdí en la caída, pero una una sombra que se acerca con algo en la mamamamamamano . Noto un pinchazo en el cucucucucuello. Se detiene al instante el cataclismo que me sacude el cuerpo.
Y es entonces cuando por fin puedo respirar.
Sombras borrosas alrededor. Las mandíbulas…Ay…… Es como si se hubiesen roto en astillas….No sabía que podían doler tanto…E increíble que no me haya mordido y tragado la lengua… Me levantaría pero es como si la aguja hubiese pinchado un globo dentro de mí y me estuviese desinflando…...No tengo fuerzas …Apenas puedo reconocer quien está a mi lado….El sueño viene pesado y acogedor……

Recuerdo abrir los ojos suavemente, mecido por una modorra con sabor dulce sin forma concreta, sin extrañar el lugar extraño en el que me despertaba, pero con la lengua rasposa y la sensación de haber tragado kilos y kilos de arena. Noté pegada a la cara, en las manos y en el cuerpo la textura de la silicona líquida del colchón en el que estaba tumbado Al fondo distinguí el cráneo sembrado de clavos de Gato, trasteando no sequé en una mesa. Durante un rato, no sabría decir el tiempo, lo observé en su concentración silenciosa que lo hacía aún más un tipo raro y opaco, porque una sombra extraña le enmarcaba la mirada. La habitación estaba poblada de aparatos, teclados, cientos de pantallas al aire encendidas que iluminaban la atmósfera de la habitación hasta casi hacerlo incandescente, un desorden monumental que hacía pesado hasta recorrerlo con la mirada.
Gato me descubrió con los ojos abiertos y dijo :
- Por fin se despertó
Bebí, no por hacerle caso , sino porque me moría de sed y porque aquel liquido lechoso no sabía mal, después de todo. Gato mantenía la distancia y la concentración hasta tal punto que ni había levantado la vista para hablarme.
-¿Y cuando podré hacer preguntas yo?- protesté mientras me incorporaba a trompicones- Ni siquiera sé donde estoy, ni siquiera sé para qué me has traído…… Ni siquiera sé que le está pasando a mi vida en las últimas veinticuatro horas….
- Si por mí fuera ahora mismo yacerías frito en un vagón, así que no creo que estés en disposición de exigir mucho.
Había dejado lo que estaba haciendo y se sentó frente a una pantalla de imágenes al aire, mientras ajustaba los mandos en la pantalla táctil, moviendo las manos como quien dirige una orquesta invisible, como si yo no si existiese, incómodo y esquivo con mi presencia. En las imágenes al aire enseguida pude verme a mí mismo como una silueta de colores de fuego que variaba según hablara o me quedara callado.
- No entiendo nada….¿ Y entonces por qué me has salvado?
Detrás de la pantalla con mi silueta multicolor haciendo de parapeto, Gato, su voz. Ya no podía ver lo que hacía, sólo escucharlo.
- Ordenes, cumplía ordenes.
-¿ De quien?
- De quien va a ser…¿ No buscabas a Atlas?
- Ah vaya…..Ahora Atlas sí existe….¿ Y cómo supisteis donde encontrarme?
- Las preguntas las hago yo- para decirme esa frase por fin asomó la cabeza, clavándome la mirada con pupilas. Se le llenaron de rabia acusadora-No me fío ti, me parece que estas tramando algo….. De hecho, ya lo hiciste una vez, no sería tan raro…
- ¿ Eso me lo has notado en la cara o en lo bien que me está saliendo el plan?
- En cualquier caso, lo vamos a comprobar ahora mismo. Quédate ahí delante, sentado enfrente de la cámara. Quietecito.
-Nunca te he gustado y lo sé, pero te he dicho mil veces que yo no tuve nada que ver con tus investigaciones , ni siquiera sabía en que estabas metido…..
- Ese no es el tema ahora. Si de verdad quieres conocer a Atlas debes someterte al test. Tampoco tienes más opción, así que empecemos con el procedimiento habitual
¿ Código?
Tenía razón, evidentemente tenía razón. No me quedaba nada , ni nadie, ni un lugar, sólo la esperanza de encontrar a Cobalto, ni siquiera el orgullo de negarme o la dignidad de levantarme para salir por la puerta. Por eso contesté:
-JJ-56/T
-¿ Generación?
-Evidentemente, tercera; eso es lo que significa
-Son las preguntas de rigor, un formulismo…..Por cierto….. ¿ Sólo eres de tercera generación y ya has llegado a
-Eres un cabrón.
-Es por esas cosas que te gusto ¿ No?
A veces la manera en que llamamos a la gente es tan apropiada en tantos sentidos que produce asombro. Así era Gato conmigo, jugando con un ratón tontuelo y humillado que no podía defenderse. Yo nunca había visto de verdad a un ratón o a un gato, pero seguro que el ritual de caza en forma de juego era de la forma en que yo me sentía frente a la cámara; impotente y a la vez furioso, sin salida posible. Le hubiese dado una patada a la cámara , a él, a todo. Quizás hubiese sido mejor quedarse en el vagón…..
Mi silueta de colores lisérgicos se movía como una llama mientras números y formulas salpicaban la esquina derecha de la pantalla al aire a ritmo vertiginoso.
- ¿ Por qué quieres conocer a Atlas?
- Porque dicen que es el que más sabe de desaparecidos, el que mejor acceso tiene a la información del MÁS ALLÁ…..Porque seguramente sería el único que estaría dispuesto a ayudarme.
- ¿ A cambio de nada?
-A cambio de nada, no. Tengo algo que seguro le podría interesar.
- Oh vaya….Así que tienes una sorpresita escondida en la manga….Para no tenerlo preparado, lo tienes todo bien pensado ¿ No?
- ¿ Y estas cosas por qué no se las cuento a Atlas y tú dejas de joderme?
- Ya te lo he dicho. He de asegurarme que eres de fiar antes de ver a Atlas. Además, te repito que no tienes más opciones.
- ¿ Qué no? Puedo irme.
- Inténtalo.
-Intenta tú detenerme si puedes. Ya estoy harto.
Y eso hice. Salté con decisión de la camilla de silicona líquida en la que había estado sentado, con la intención de encontrar una salida , aunque, tonto de mí, ni siquiera me había molestado en descubrirla.
La sala era más grande de lo que parecía desde la camilla, más caótica y laberíntica. Tuve que esquivar máquinas, mesas, pantallas al aire, como un gilipollas tropecé varias veces, porque las piernas aún me temblaban y todavía no había recuperado el equilibrio del todo, y la luz, esa luz tan intensa que no dejaba ver nada, también tuvo la culpa . La huída tenía más de patética que de heroica, y hasta me pareció escuchar a Gato riéndose de fondo. Menudo cabrón.
Pero entre los armarios metálicos con aparatos que emitían destellos, lucecitas y sonidos rítmicamente electrónicos, en una esquina, descubrí por fin algo parecido a una salida, y pensé que el que se reiría entonces sería yo. Aligeré el paso, con las ansias que me daban las ganas de perder de vista aquel sitio y a Gato de una puta vez . Sin pensarlo dos veces apreté el botón rojo de la pared para que se abriera lo que parecía una compuerta; tuve suerte porque al menos no tenía código y rápidamente adelanté un pie…..Pero no había ningún sitio donde ponerlo, porque tras el umbral no había nada. Cuando digo nada, es la nada más absoluta. No hablo de “silencio” o de “oscuridad”, hablo de NADA, con toda la dificultad que tiene ese termino para poder ser descrito. Sin embargo de eso me di cuenta demasiado tarde, cuando al cruzar sentí un vacío que me arrastraba y caí . A duras penas pude agarrarme al quicio de la compuerta. Mi grito de angustia ni siquiera tuvo eco. Las piernas me colgaban, el corazón se me quería escapar por la garganta.
Volví a gritar, y por mucho que intenté subir yo no era un superhombre, no llegaba ni a acercarme al umbral y mis dedos parecía incapaces de aguantar todo el peso del cuerpo, hasta que una sombra se interpuso entre la luz que salía de la sala y que iluminaba apenas un metro de nada. Durante unos segundos interminables no supe si Gato me cogería o me pisaría las manos para hacerme caer, mientras yo me aguantaba las ganas de pedirle ayuda. Sin embargo, me agarró del brazo y me ayudó a subir. Tuve que escalar por sus piernas y por su cuerpo, rozando su ropa con mi ropa mientras él también se incorporaba para hacerme subir. Nuestras caras quedaron a escasos centímetros y su aliento me rozaba las mejillas.
Otra vez sonreía de medio lado cuando me dijo, apretándome la mano:
- Es la segunda vez que te salvo la vida hoy.